jueves, 22 de enero de 2015

Soyeros prevén recuperar 20% de exportaciones

2014 no fue el año de la soya, debido a que perdió valor en el mercado internacional; en la presente gestión el sector soyero espera recuperar por lo menos 20 por ciento del valor. El maíz tuvo la misma suerte del grano de oro. Al respecto, Guillermo Pou Munt, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), anticipa que en la presente gestión haya una recuperación del 20% de la exportación de soya perdida en 2014.

MÁS PRODUCCIÓN

“El 2014 hemos dicho que las exportaciones en soya han caído en un 20 por ciento en valor, pero este año esperamos recuperar ese 20 por ciento y pensamos exportar un 20 por ciento más”, informó a los periodistas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la exportación boliviana de soya en grano se redujo en 2014 en $us 174 millones, pero en compensación, las ventas externas de productos derivados de la soya, como harina, aceite y torta se incrementaron en $us 64,6 millones.

Pou Munt dijo que esa contracción de precios se originó por la sobre oferta del producto, lo que direccionó a otros países a producir más soya por los buenos precios en el mercado internacional.

RESTRICCIONES

Respecto al Decreto Supremo 2218, que obliga a los exportadores de soya a presentar un certificado de abastecimiento interno, como requisito indispensable para exportar ese producto a los mercados internacionales, explicó que no afecta a la exportación, sino cómo se maneja su administración.

“Como Cámara de Exportadores consideramos que ya el sector privado ha asumido una visión diferente sobre el tema, porque ha encontrado una vinculación y responsabilidad sobre el abastecimiento interno, por lo que la regulación de las exportaciones debería discutirse de otra forma”, complementó.

martes, 20 de enero de 2015

Sobreoferta mundial: Caen precios de soya y maíz

La sobreoferta mundial de la soya y del maíz provocó que sus precios en el mercado internacional bajen en 2014, un 11 por ciento y 26 por ciento, respectivamente, informó el lunes el privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

PRECIOS

En 2014, según esa fuente, el precio internacional de la soya bajó en promedio de $us 517,20 a $us 381,32 la tonelada, mientras que el costo de la tonelada del maíz cayó de $us 259 a $us 160. Sin embargo, el Ibce hizo notar que al 16 de enero último la cotización de la soya en mercados internacionales creció levemente hasta alcanzar los $us 384,71 la tonelada.

MAÍZ

Entretanto, el precio internacional del maíz continuó bajando al comienzo de este año hasta llegar a $us 152,36 la tonelada, con datos al 16 de enero de 2015. De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la exportación boliviana de soya en grano se redujo el año pasado en $us 174 millones, pero en compensación las ventas externas de productos derivados de la soya, como harina, aceite y torta se incrementaron en $us 64,6 millones.

viernes, 16 de enero de 2015

Prevén siembra de 950.000 ha de soya

Productores de soya proyectan llegar a cultivar 950 mil hectáreas durante esta campaña de siembra de verano, que esperan culmine este fin de mes.

Demetrio Pérez, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosa y Trigo (Anapo), informó que hasta la fecha han cultivado 920 mil hectáreas de grano oleaginoso y que prevén llegar a finalizar con 950 mil hectáreas para esta campaña de verano 2014/2015.

Pérez también indicó que están cursando por un problema de falta de semilla de soya, debido a que muchos productores del norte han tenido que realizar la resiembra debido a las lluvias caídas en las zonas productoras.

"Esperemos que las lluvias no afecten los cultivos de soya como el año pasado cuando perdimos más de 2 mil hectáreas", concluyó.

martes, 13 de enero de 2015

La campaña de invierno da 600 mil t de soya y 280 mil de trigo

El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Demetrio Pérez, informó a Cambio que en la campaña de invierno 2014 se produjo alrededor de 600 mil toneladas (t) de soya y en trigo alcanzó 280 mil t, sólo en Santa Cruz.

Explicó que esa producción cruceña en el trigo cubre el 37% de la demanda interna.
“Sólo la campaña de invierno, no voy a incorporar la campaña de verano, que es mucho más grande, en soya estamos arriba de las 600 mil toneladas, en trigo hemos tenido 280 mil toneladas”, indicó.
Por otra parte, dijo que la superficie de siembra de maíz fue unos 120 mil hectáreas, en la que se produjeron alrededor de 360 mil toneladas del grano en la campaña de invierno.
Pérez sostuvo que la superficie sembrada de sorgo es de 100 mil hectáreas, registrando una producción de 300 mil toneladas en la misma campaña.
Indicó que el cultivo de la soya permite “la oxigenación” de la tierra para la producción de girasol, sorgo, arroz, frejol, chía, entre otros.
Por otra parte, el representante de Anapo expresó su deseo de la incorporación de moderna biotecnología en la producción de soya, maíz y algodón en Santa Cruz.
“Cuanto más tecnología tengamos será mejor en Bolivia y podamos aplicarla de acuerdo a las zonas donde sean adaptables”, indicó.
Manifestó que el sector productivo grande y pequeño está comprometido para trabajar y producir los alimentos necesarios y garantizar, de ese modo, la soberanía alimentaria nacional con miras a la Agenda Patriótica 2025.
Destacó la voluntad del Gobierno en brindar apoyo a los productores de todo el país.

sábado, 3 de enero de 2015

Rotación de cultivos con soya generan 4.6 millones de toneladas de alimentos

En un foro realizado en esta ciudad, donde participaron profesionales conocedores de la producción de soya en su cadena agro productiva se destacó el aporte a la seguridad y soberanía alimentaria en Bolivia, por su factibilidad para la producción de otros granos y cultivos bajo la forma de rotación de cultivos de verano e invierno, en el departamento de Santa Cruz de la Sierra.

La rotación de cultivos, es una forma sostenible de cultivar, que consiste en que en un espacio de tierra no se siembre, siempre sea de la misma especie, sino que al siguiente año, o en la siguiente campaña agrícola, en el mismo terreno, se siembre otra, y así por el estilo, con el fin de que la tierra no se empobrezca. Es el caso de la siembra de soya que se alternara en sucesivas campañas con otros granos como el trigo, sorgo, girasol, etc.

La rotación de cultivos consiste en alternar plantas de diferentes familias y con necesidades nutritivas diferentes en un mismo lugar durante distintos ciclos, evitando que el suelo se agote y que las enfermedades que afectan a un tipo de plantas se perpetúen en un tiempo determinado.

De esta forma se aprovecha mejor el suelo abonado (al utilizar plantas con necesidades nutritivas distintas y con sistemas radiculares diferentes), se controlan mejor las malas hierbas y se disminuyen los problemas con las plagas y las enfermedades, (al no encontrar un huésped tienen más dificultad para sobrevivir). Según expertos, esta forma de trabajar la tierra se la puede aplicar en diferentes ecosistemas y cultivos tanto en el oriente y occidente de nuestro país.

En Bolivia este sistema es una práctica que se realiza desde hace más de diez años, dada la presencia de tecnología y maquinaria para la agricultura extensiva, donde los grandes productores y medianos desarrollan esta tarea a fin de abastecer la demanda interna de los principales alimentos de la canasta familiar.

Según los productores, la única manera de alcanzar el incremento en la producción es mediante la siembra de soya con otros granos, por cuanto este es el rubro que genera mejores ingresos en toda la cadena agroalimentaria y también miles de empleos e ingreso de divisas al país, por cuanto los productores medianos y pequeños combinan con sorgo, maíz e incluso arroz la siembra de la soya durante dos campañas al año.

De esa manera se logró en las últimas décadas, contar con casi todos los alimentos básicos de la canasta familiar que tengan que ver con la producción de la soya, el bien llamado “grano de oro”, porque a que a partir de esta oleaginosa se produce mediante el “cultivo de rotación” con otros cereales y cultivos como la caña de azúcar, forrajes, etc., valor agregado en alimentos como el pan, fideos, aceite, leche, pollos, huevos, carnes, entre otros destinados a la agroindustria y a la exportación.

Jaime Hernández Zamora, Gerente de Planificación de ANAPO explicó que aparte de las 2,6 millones de toneladas de soya por cultivos de rotación se producen otros 2 millones de toneladas en maíz, girasol, sorgo, trigo, arroz, frejol y chía para así garantizar el abastecimiento de los principales productos de la canasta familiar y por tanto contribuir a la seguridad y soberanía alimentaria de los bolivianos.

Según los expertos se indica que al margen de su aporte directo e indirecto a la soberanía alimentaria, la exportación de soya acumuló casi 10 mil millones de dólares en las últimas tres décadas, viabilizó la generación de miles de fuentes de empleo e ingresos, como resultado del esfuerzo de bolivianos y extranjeros que conjugan factores de tierra, trabajo, capital y tecnología hasta lograr que Bolivia figure entre los 10 países productores y exportadores más importantes de soya y derivados en el mundo.

SOYA GENERA VALOR AGREGADO

La exportación de soya y sus derivados ocupa el tercer lugar en el ranking exportador luego del gas natural y los minerales, habiendo superado los 1.000 millones de dólares los últimos años. Si se considera además las exportaciones de girasol y derivados, el generoso aporte de las oleaginosas en la gestión 2013 ascendió a 1.300 millones por la exportación de 2,5 millones de toneladas, con una composición de: 22% grano; 24% aceite vegetal y 54% en harina y torta de soya, denotando una evolución favorable en cuanto a productos con valor agregado, según datos oficiales. Los principales destinos para las exportaciones de soya son: Colombia (56%), Perú (27%), Ecuador (10%) y Venezuela con 8%.

El Viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vásquez, en ocasión del evento destacó que la soya es el cultivo que creció más en producción, volumen y exportaciones. “Es un producto que genera recursos económicos, genera empleos”, e indicó que es importante, dialogar con gente del sector para ver cómo ampliar la producción, superficie, rendimiento, mecanización, inversión privada y pública, industrialización porque el gran desafío es aumentar la producción de soya en Bolivia; que para el Gobierno significa llegar a las 10 millones de hectáreas y sobrepasar las 40 millones de toneladas de varios alimentos; “por eso tienen que ayudarnos a planificar teniendo en cuenta que ya muchas instituciones tienen experiencia” dijo.

Al referirse a la agenda 2025 del gobierno para llegar a producir 10 millones de toneladas de alimentos Demetrio Pérez, Presidente de Anapo, dijo que para trabajar la tierra, producir y garantizar la soberanía alimentaria se requiere la liberación plena de exportación de soya porque sólo el 32% demanda el mercado interno y comparten con el gobierno el buen deseo de producir más y mejor, “pero para ello precisamos las señales correctas y estamos dispuestos a trabajar” enfatizó Pérez.

También demandan los productores de oleaginosas seguridad jurídica para la tierra, con “Cero Avasallamientos”, ampliación de la Función Económico Social a 5 años; uso de biotecnología moderna a través de un marco legal regulador y mejoramiento de la infraestructura productiva y logística de exportación.

El cultivo de soya se inició en Bolivia con sólo 35 hectáreas en 1980 y para el 2013 se registró 1,6 millones de hectáreas, llegando a producir 2,6 millones de toneladas de grano con un rendimiento de 2,26 t/ha, gracias al uso de semillas genéticamente modificadas, que hoy cubren el 100% de la superficie cultiva apuntalando a la productividad; reduciendo costos de producción y agroquímicos además de estar al alcance de los productores pequeños, medianos y grandes, explicó Hernán Zeballos, experto en economía agrícola.

Señaló que la cadena de valor de la soya genera más de 100.000 empleos directos e indirectos, con 14.000 productores afiliados a ANAPO, un 77% de ellos, pequeños (con menos de 50 Ha), 2% de grandes productores con más de 1.000 Ha; además, decenas de silos de acopio, industrias molineras, servicios privados, servicios públicos, proveedores de insumos, comerciantes, empresas de asistencia técnica, centros de investigación y transferencia de tecnología que componen la virtuosa cadena de valor de la soya.

“SOYA ES MUCHO MÁS QUE SOYA”

José Luis Landivar Bowles, Presidente del IBCE dijo que producir soya significa producir otros cultivos de rotación, como el trigo que sirve para producir el pan nuestro de cada día u otros bienes como arroz, frejol, girasol, chía, maíz y sorgo, y a partir de estos últimos, pollo y huevo, carnes y lácteos, quien además reflexionó, que “si Bolivia utiliza tecnología de punta para el transporte aéreo, el teleférico, para la comunicación el satélite Tupac Katari y se anuncia el uso de la tecnología atómica, ¿por qué no permitir entonces el utilizar tecnología de punta para producir más y mejores alimentos?”, abogando por el uso de la biotecnología en el país.

Al concluir el evento, representantes de los productores y de la sociedad civil destacaron el incremento de la frontera agrícola en los plazos y formas señaladas por el gobierno siempre y cuando se pueda pasar de lo ideal a lo real, por cuanto se cuenta con el potencial agrícola, ya que según el ranking mundial, Bolivia está entre los 10 principales países productores y exportadores de grano de soya y sus derivados.

El Foro “Soya: su importancia como cadena de valor agro productiva en Bolivia” organizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior IBCE, contó con el respaldo del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras MDRyT, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal INIAF, el Centro de Investigación Agrícola Tropical CIAT, la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz FEPSC, la Cámara Agropecuaria del Oriente CAO y con el auspicio de otras empresas.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Soya: critican las trabas impuestas a la exportación

Productores de soya y empresarios protestaron ayer. Dicen que no entienden por qué el Gobierno vuelve a poner trabas a la exportación de oleaginosa exigiendo certificado de abastecimiento, cuando el mercado interno apenas consume 30% de la producción total.

Los productores soyeros lamentan la nueva restricción y la consideran una medida burocrática. “No sé en qué idioma le vamos a hablar al Gobierno. Será en quechua, aymara o guaraní, o vamos a tener que perfeccionar nuestro castellano porque parece que definitivamente no le entiende al sector productivo”, reaccionó ayer el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Demetrio Pérez.

Pérez, quien acudió a un evento organizado por Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) para hacer una revisión de la economía nacional, dijo también que ya se explicó muchas veces que del total de la producción de soya el país sólo consume el 30 por ciento, por lo tanto lo demás necesariamente debe salir a mercados externos porque en Bolivia hay capacidad industrial para procesar grandes cantidades de oleaginosas. “Ese decreto es aumentar más la burocracia y desincentivar al productor”, dijo.

Para el presidente del IBCE, José Luis Landívar, el DS 2218 es un desincentivo que puede traer graves consecuencias para los productores y no tanto así para las industrias, que tienen suficiente capacidad para acopiar y procesar granos para la exportación.

Según Landívar, las industrias oleaginosas tienen capacidad instalada para procesar entre 3,5 y 4 millones de toneladas anuales y este año, sumando las campañas de verano e invierno, la producción ha alcanzado los 3 millones de toneladas.

La norma actual deja sin efecto la excepción temporal de presentación del certificado de abastecimiento interno y precio justo, decretada en julio de 2012, para los saldos de exportación del cupo establecido de habas (porotos, frijoles) de soya.

Ahora, para el cumplimiento del DS 2218, la Aduana Nacional debe exigir al exportador, previo al despacho de exportación de los productos, la presentación del certificado de abastecimiento interno, que es emitido por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

El titular de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, Gabriel Dabdoub, se veía notoriamente contrariado ayer con la nueva norma que afecta a los productores y demandó una revisión. Dijo que en las próximas horas realizará gestiones para buscar un nuevo acercamiento con el Gobierno.

Según datos del IBCE, entre enero y octubre de 2014 se exportaron 1.991.545 toneladas por un valor de 1.005 millones de dólares. Este año se alcanzó una cifra récord en la producción de soya, pues se pasó de los 3 millones de toneladas.

IBCE revisa decálogo para un escenario de crisis económica

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) lanzó en 2007 un decálogo de temas críticos para la economía boliviana y ayer, siete años después, con la preocupación ante un posible escenario de crisis a partir de 2015, lo reflotó para ver cuánto se avanzó con sus recomendaciones frente al agotamiento del “súperciclo económico mundial”.

Los 10 temas planteados en 2007 fueron: privilegiar una agenda productiva y por la competitividad; no sobreponer la política sobre la economía; combatir el contrabando y consolidar el mercado interno; procurar el libre acceso para las manufacturas a mercados externos; garantizar el mercado andino para las agroexportaciones; tomar buenas decisiones en materia de integración; no encandilarse con la renta de gas; inclusión social sí, pero también inclusión productiva; trabajar en la promoción externa; y drástica mejora de la calidad de la gestión pública.

El presidente del IBCE, José Luis Landívar, considera que, lamentablemente, no se pudo privilegiar la agenda productiva y que la ideología y la política no ayudan a la economía ni al comercio exterior. También lamentó que la ausencia de mercados garantizados, con libre acceso para las exportaciones, todavía se haga sentir y que la Comunidad Andina siga en vilo. “Se debe buscar una integración basada en el interés del sector productivo, no en una orientación ideológica”, dijo el titular del IBCE.

martes, 23 de diciembre de 2014

Gobierno impone certificado para la exportación de soya

El Decreto Supremo 2218, emitido el 17 de diciembre, obliga a los exportadores de soya a presentar un certificado de abastecimiento interno como requisito indispensable para poder sacar el producto a los mercados externos. El sector soyero lamenta esta restricción y la consideran una medida burocrática y molesta para la comercialización del producto.

El artículo único de la normativa, emitida por el gabinete del presidente Evo Morales, deja sin efecto la excepción temporal de presentación del certificado de abastecimiento interno y precio justo, que fue establecida en el DS 1283 de julio del 2012, para los saldos de exportación del cupo establecido, de “las habas (porotos, frijoles, frejoles) de soya, “incluso quebrantadas”; “para la siembra” y “las demás”.

Para el cumplimiento del la normativa, la Aduana Nacional deberá exigir al exportador, con carácter previo al despacho de exportación de los productos señalados, la presentación de dicho certificado, que es emitido por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

El Gobierno justifica esta determinación, basándose en la Constitución, que establece que es el Estado el que determina la política industrial y comercial que garantice la oferta de bienes y servicios suficientes para cubrir de forma adecuada, las necesidades básicas internas.
Para el sector soyero este certificado burocratiza aún más el proceso para exportar a mercados externos, que en vez de hacerla eficiente el Gobierno “complica más al sector oleaginoso”.

“En la práctica, nosotros demandamos la liberación plena de las exportaciones; es decir, no queremos más requisitos para cumplir con los mercados externos. Pero este decreto restringe más las exportaciones cuando la soya o los derivados necesariamente se tienen que exportar. No sé si con esto querrán que entremos al desafío de crecer, producir más o ampliar la frontera agrícola. Todo ello está en cuestión; sin embargo, lo vamos empeorando más”, lamentó el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Demetrio Pérez.

El DS 1283, de hace dos años, exceptuaba excepcionalmente la presentación del Certificado ante la Aduana Nacional de hasta 300.000 toneladas de los productos.

Según Pérez, en realidad esta restricción afecta no solo al grano de soya, sino también a los derivados de la soya como el aceite y la torta exportable.

Hasta mediados de diciembre se había exportado 1.780.167 toneladas del producto, por un costo total de $us 903.368.361.
En relación con el año pasado, fueron 620.280 toneladas menos